El proceso de autofagia y cómo entrenarla para ganar salud

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El proceso de autofagia y cómo entrenarla para ganar salud

La alimentación es un pilar básico en el cuidado de la salud. El proceso de autofagia es un mecanismo natural del organismo que facilita la regeneración celular. Con una dieta adecuada se puede favorecer el proceso de autofagia y reducir las probabilidades de contraer enfermedades.

A continuación, veremos qué es el proceso de autofagia, cuáles son sus diferencias con la apoptosis, cómo beneficia este proceso al organismo y cómo sacarle partido para regenerar el cuerpo y aumentar la esperanza de vida.

Qué es el proceso de autofagia

que es el proceso de autofagia

La palabra autofagia proviene del griego y significa comerse a uno mismo. Durante la actividad de autofagia las células del cuerpo humano se degradan y reciclan sus propios elementos. Estos componentes se convierten en la fuente de energía necesaria para iniciar la regeneración celular.

Nuestro organismo utiliza el proceso de autofagia para liberar a las células de las proteínas dañadas. Las células eucariotas, que contienen una especie de sacos de reciclaje llamados lisosomas, es donde se transforman los elementos deteriorados.

Diferencias entre el proceso de autofagia y la apoptosis

Diferencias entre el proceso de autofagia y la apoptosis

Hemos visto que durante el proceso de autofagia el organismo degrada y recicla componentes celulares como en la via AMPK (detalle).

Para garantizar la defensa ante enfermedades y la supervivencia ante situaciones adversas o de estrés.

Bajo estas condiciones de estrés se activan unas proteínas llamadas quinasas que actúan como reguladoras de la autofagia.

Ademas se le atribuyen varios beneficios como a nivel preventivo de diabetes (estudio, estudio, estudio)

Fortalece el sistema inmune (estudio, estudio, estudio) también en la prevención de enfermedades neurodegenerativas (estudio, estudio)

Ayuda contra el cáncer y promueve la longevidad (estudio, estudio)

La apoptosis también es un proceso natural programado por el organismo para controlar su propio desarrollo y crecimiento.

En este caso se sustituye el reciclaje por la destrucción celular. Es un mecanismo de defensa que utiliza nuestro cuerpo para garantizar el correcto funcionamiento de los órganos.

Beneficios del proceso de autofagia

Beneficios del proceso de autofagia

Son muchos los beneficios que aporta a la salud el proceso de autofagia. Los estudios(referencia, referencia) han demostrado que puede ser clave para el aumento de la esperanza de vida (detalle).

Prevención de trastornos neurodegenerativos

Muchos de estos trastornos están relacionados con la acumulación de proteínas deterioradas en las neuronas y sus proximidades. Esta degradación provoca la muerte de las células cerebrales y causa la pérdida progresiva de las facultades mentales.

Mejora el rendimiento muscular

El ejercicio físico activa el estrés celular y, por su parte, el gasto energético provoca el deterioro de sus componentes. La autofagia se pone en marcha para regular el uso de energía en las células.

Recicla los componentes necesarios para cubrir la demanda energética y elimina los elementos deteriorados para evitar que se vuelvan dañinos.

Ayuda a combatir las enfermedades infecciosas

La autofagia elimina los microbios del interior de las células. También colabora en la eliminación de las toxinas generadas por los procesos infecciosos. Además de estas acciones, también activa las respuestas inmunológicas del organismo para combatir los efectos de los virus y las bacterias.

Vamos, una maravilla 😉

Activar el proceso de autofagia con el ejercicio físico

Activar el proceso de autofagia con el ejercicio físico

Los referencias relacionadas con la autofagia nos muestra que el ejercicio físico provoca la regeneración de los tejidos musculares y las células del cerebro, via MTOR.

El estrés que causa la exigencia energética durante el entrenamiento activa la autofagia y previene la aparición de trastornos mentales relacionados con la degradación de las neuronas cerebrales (detalle).

Un programa de entrenamiento coherente ayuda a nivel preventivo

El proceso de autofagia y el ayuno

El ayuno intermitente y una reducción de la carga calórica en la dieta colaboran en la activación del proceso de autofagia.

Cuando se ayuna o se ingieren menos calorías las células se activan para reciclar componentes que le aseguren satisfacer las demandas energéticas. Esto garantiza el correcto funcionamiento celular sin tener que recurrir a fuentes de energía externas.

Comer menos y dejar espacio suficiente a la autofagia parece ayudar a combatir contra las enfermedades (detalle, detalle)

La dieta y el proceso de autofagia

Una de las alternativas nutricionales para activar la autofagia es la dieta cetogénica. Esta dieta se basa en sustituir los hidratos de carbono por grasas saludables como combustible para el organismo. Además, esta restricción calórica imita los efectos del ayuno y provoca la regeneración celular.

La importancia del descanso

La importancia del descanso

Es habitual escuchar todos los beneficios que aporta a la salud descansar las horas necesarias. Uno de los procesos que se activan cuando dormimos es el de la autofagia. Además, durante la noche las células pueden regenerarse sin oposición.

Por un lado, activan el reciclaje para cubrir las necesidades energéticas. Por otro, eliminan los nutrientes deteriorados para evitar que se acumulen en las neuronas. No obstante, las interrupciones en el sueño pueden provocar que la autofagia pierda su efectividad.

Cómo activar el proceso de autofagia

Cómo activar el proceso de autofagia

Hemos visto las diferentes acciones que pueden favorecer el proceso de la autofagia. Una de ellas es el ayuno intermitente.

Ayunar es un sacrificio para muchas personas. Para otras es casi imposible, ya que su actividad diaria requiere del consumo de alimentos para asegurar su rendimiento físico y mental.

Sin embargo, es posible favorecer el proceso de autofagia sin dejar de consumir alimentos.

El secreto está en la organización de las comidas. Si conseguimos adelantar un par de horas la hora de la cena y retrasar un poco la hora del desayuno conseguiremos ese ayuno necesario de más de 10 horas para activar un proceso de autofagia eficaz.

El ayuno intermitente es un buen comienzo, limitando las horas de restricción de comida pero aportando los beneficios como la autofagia.

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